En el mito de Ulises, el canto de las sirenas hechizaba a los marineros para atraerlos a la muerte, para evitar caer bajo su control, por las instrucciones de Circe, Ulises pidió a sus marineros que se taparan los oídos y que lo ataran al mástil del barco.
En los últimos meses me he encontrado con diversos casos, inducidos por profesionales o entidades financieras que en su proceso de venta ofrecían a sus clientes “soluciones” para reducir sus impuestos, entre otros:
- cobro de regalías, en que las condiciones del nombre de la empresa no hacían razonable dicho cobro. Objetivo: pagar 5% en vez de 33% (29.5% + 5%),
- alquiler de inmuebles no relacionados con la empresa, como una casa de playa, mismo motivo,
- pasar gastos personales por la empresa, desde viajes, autos, seguros y otros,
- convertir rentas del exterior, que la empresa deduciría como gasto, en supuestas rentas que pagaban un IR de 5%,
- cambiar la contabilidad del pasado para reconstruir sus declaraciones, tratando de reconstruir un negocio ocurrido años atrás, sí así de extremo como se escucha.
Resulta claro que es posible optimizar la carga tributaria, pero creer en soluciones fáciles, es como preguntarle a un vendedor si la aspiradora que vende es buena, la respuesta es obvia, sí, su trabajo es VENDER; si no vende, no come (o posiblemente sólo quiera otra venta más, codicia). Quizás el indicado vendedor no quiera engañarlo, quizás cree lo que le dice, y le dice que la aspiradora es tan buena que seguro se la heredará a sus nietos, pero si usted como cliente le cree, se está engañando a sí mismo, porque LE QUIERE CREER.
Muchas veces el problema empieza en el empresario, porque desde el inicio dice “dime cómo puedo pagar menos impuestos” y lo entiendo, los impuestos son pagos a cambio de nada concreto; pero este planteamiento es como ir a un médico y que el paciente le diga: “sólo te pago si me dices que puedo comer lo que quiera y para siempre”. Como ustedes saben, un médico serio, pedirá pruebas, exámenes y dependiendo de sus resultados le dará un diagnóstico, quizás el paciente esté mejor de lo que esperaba, quizás no, quizás tenga una enfermedad que ni siquiera conocía que existía, pero la idea es estar mejor, si es posible sano, ¿correcto? Bueno, igual con los impuestos.
Los ahorros tributarios fáciles casi siempre se convierten en contingencias de mediano o largo plazo, sobre todo en una época en que la tecnología y los cruces de información han evolucionado tanto, y la SUNAT está desesperada por recaudar más.
No está mal tratar de optimizar su carga tributaria, pero cuidado con los cantos de sirena, como Ulises, amárrese al mástil y no permita que el facilismo o la visión de corto plazo ponga en riesgo aquello que le ha costado años o décadas lograr, y si lo hace, bueno, hágalo con los ojos abiertos, y sepa a qué se expone.
Epictetus, uno de los principales filósofos del estoicismo, resume su mensaje de manera simple “Persiste y resiste”; persiste en el camino que consideras te llevará genuinamente al destino correcto; resiste las tentaciones que te alejen de él, como los “cantos de sirena” que te ofrecen “ahorros” tributarios hoy, para dejarte en una situación incierta mañana.